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domingo, 8 de mayo de 2011

Imposible es caminar sin un motivo.

Te echo de menos. Tu me manques. I miss you.
Hay mil formas de expresar un sentimiento, pero muy pocas veces saben como nos sentimos. Ese sentimiento de que dependes de alguien, que te falta, que lo necesitas para seguir día a día, pero que hay muy pocas posibilidades de que dejes de depender de él y puedas seguir adelante. 
Recuerdos que llegan sin avisar, que duelen, atormentan, que te hacen recordar lo que pudo ser y no fue.
Si, como pica recordarte, verte. Que me mires y no tengas el valor a hablar, a llamarme, a preocuparte un poco. Con el tiempo las personas recapacitan, ¿cuánto necesitas? Es imposible seguir así, pero mira dónde estoy, sin tu ayuda, sin tu maldita ayuda. No la necesito, puedo depender de ella, de hecho, como puedes ver, lo estoy haciendo si, pero me cuesta y mucho.
Yo ya lo intenté en su día y no obtuve respuesta, no pienso arrastrarme por alguien que no lo merece, me da igual lo que seas para mí, es lo que toca. ¿Te arrepientes a diario? Lo dudo. 
Te puede doler mucho, pero más que a mí, permíteme que lo dude. 
Hasta aquí la reflexión de hoy, y como siempre, llevo la razón yo. ¿Algún día la podrás tener tú? Espero, pero sé muy bien que no, y me duele pensar que por cosas de la vida ese momento nunca pueda llegar.
A la tercera va la vencida, sí, pero la cagada. Una vez la cagaste y es imposible, porque con esa gente no se puede. Gente que no se puede comparar, que nunca te va a querer como yo. A la segunda la volviste a cagar y ahora intentas arreglarlo todo, pero sigues cagándola. Y si, me gustaría que de verdad fuese bien, porque te quiere, porque también te necesita y no recibe nada de tu parte. A la tercera, más y peor, cuando más te quieren, más daño haces. Es increíble, de verdad. Si no lo llego a ver, ni me lo creería. ¿Quién me lo iba a decir eeh? Como se le da la vuelta a la tortilla, hasta que se te caiga al suelo como otras veces y te des cuenta.

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